Crónicas de Maniaco

Dec 27

Aún en la oscuridad hay camino.

Dormimos todos en un departamento por Copilco. Era el departamento de Armando. En total, éramos como veinte. Pasamos la noche desparramados por la sala del departamento. Esa noche tomamos nuestros últimos alimentos, a partir del día siguiente empezaríamos un ayuno de 3 días, porque íbamos en busca de la Visión.

El otro día nos levantamos muy temprano, casi en silencio. Casi no hablábamos. Nos veíamos mucho a los ojos, todos sabíamos que íbamos a buscar algo que no sabíamos que era, pero al mismo tiempo sabíamos que estábamos preparados. Por seis meses habíamos llevado un entrenamiento para este momento; durante todo ese tiempo esperábamos este momento. Saber cúal es la misión de nuestra vida era lo que buscábamos. Yo llevaba en mi camioneta negra la leña, el agua y cuatro de mis compañeros. Empezamos a dejar la ciudad, pasamos Indios Verdes y agarramos rumbo a Pachuca. El panorama empezó a cambiar; ya no se veían casas, se veían cerros pelones, tierras áridas, alguna vaca por el campo y empezé a sentir la soledad, mi soledad.